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Laura Bardier: “Creamos un ecosistema del arte en Uruguay”

  • Foto del escritor: Victoria Villalba
    Victoria Villalba
  • 17 sept
  • 9 Min. de lectura

Actualizado: 22 sept

Fotos de María Inés Arrillaga. © ESTE ARTE
Fotos de María Inés Arrillaga. © ESTE ARTE

Del 4 al 7 de enero de 2026 vuelve ESTE ARTE a Punta del Este. Su directora, Laura Bardier, nos cuenta cómo la feria se consolidó como un mercado clave en Uruguay, el cambio cultural que puso en foco a artistas, galeristas y coleccionistas, y los desafíos que todavía enfrenta la profesionalización del sector. También nos comparte el enfoque curatorial de la feria, el rol de la plataforma digital y la expansión del arte en el espacio público, y proyecta su mirada sobre el futuro del mercado del arte en América Latina.


Por Victoria Villalba



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Con ESTE ARTE creaste un mercado del arte en Uruguay, donde antes no existía. ¿Qué estrategias fueron clave para lograrlo? ¿Qué experiencias personales te motivaron?

Laura Bardier: —Cuando concebí ESTE ARTE, entendí que lo primero era generar confianza. Uruguay tenía artistas y compradores, pero carecía de un espacio profesional donde ambos mundos pudieran encontrarse de forma seria y estructurada.

Aposté a la excelencia: una selección rigurosa de galerías, un formato internacional que respete los estándares globales y un entorno cuidadosamente diseñado para transmitir que el arte merece ser mostrado y discutido en un marco de respeto y profesionalismo.

Otro aspecto fundamental fue el valor de las relaciones humanas. Desde el inicio cuidamos cada vínculo, paso a paso, construyendo una comunidad que se apoya mutuamente. No se trataba solo de organizar una feria, sino de pensar ESTE ARTE como un programa de largo plazo, con visión de futuro, capaz de contribuir al desarrollo cultural de la región y de crecer de manera sostenible en el tiempo.


¿Qué te motiva en tu trabajo con el arte?

—A nivel personal, lo que más me motiva es mi convicción de que el arte no se trata solo de objetos o transacciones, sino de un espacio de pensamiento crítico, de imaginación y de diálogo. En Uruguay veo a artistas y profesionales con una enorme sensibilidad, pero faltaba un lugar donde esas ideas pudieran encontrarse, discutirse y expandirse en un marco profesional. Mi experiencia me mostró que cuando logramos dar valor a las ideas, y no solo a las cosas, se abre un horizonte de comunidad y de futuro.


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¿Cómo se dio el paso para que la feria empezara a consolidarse como un espacio de negocios y conexiones profesionales?

—No fue un proceso natural: trabajamos intensamente para lograrlo. Cada aspecto estuvo cuidadosamente pensado para el público de la región de Punta del Este, siguiendo y respetando nuestras especificidades. Lo que funciona en París o en Miami no necesariamente funciona en Uruguay. Por eso, cada programa fue concebido con objetivos propios, ajustados a nuestra realidad y a nuestra visión de largo plazo.

Un ejemplo claro fue la elección del centro de convenciones como sede en los primeros años. Esa decisión no fue casual: estos espacios suelen asociarse con conferencias académicas o ferias comerciales, y esa connotación fue instrumental en una etapa temprana, porque permitió situar a ESTE ARTE dentro de un marco de profesionalización y de negocios, más allá de la sola dimensión cultural. Con el tiempo, esa estrategia se tradujo en credibilidad: galerías, coleccionistas y curadores comprendieron que aquí no solo se veía arte, sino que también se construían relaciones y se concretaban oportunidades.

Hoy en día seguimos afinando nuevos aspectos, como ajustar el mercado a precios reales y construir un público joven, con el objetivo de asegurar continuidad y sostenibilidad en el futuro.


Stand de Galería del paseo (Uruguay).
Stand de Galería del paseo (Uruguay).

En paralelo, en los últimos años, conceptos como artista, curador o coleccionista se volvieron más habituales en Uruguay. ¿Cómo describirías ese cambio cultural en la percepción del arte, e incluso en el lenguaje?

—Ha sido un cambio radical. Antes de ESTE ARTE, estos términos circulaban en un círculo reducido; hoy forman parte de la conversación cultural del país. ESTE ARTE contribuyó a legitimar esos roles y a visibilizar su importancia dentro de un ecosistema creativo más amplio. Ese cambio en el lenguaje refleja un cambio de mentalidad: se reconoce al arte, la cultura, no solo como expresión, sino como una profesión y como un sector con valor social y económico.


¿Cómo ves la evolución y profesionalización del sector del arte en Uruguay, y qué desafíos siguen presentes?

El sector artístico en Uruguay ha crecido y se ha sofisticado: sin embargo, persisten áreas que requieren mayor desarrollo. El rol del galerista sigue siendo débil: son pocos y no cuentan con el reconocimiento que merecen como agentes centrales en la mediación entre artistas, compradores e instituciones. Esta carencia dificulta la consolidación de carreras y vínculos internacionales. 

Otro desafío importante es diferenciar entre arte, decoración y artesanía. Sin demeritar ninguna de esas actividades, sin esa distinción, se diluye la función crítica, simbólica y de producción de conocimiento que define al arte contemporáneo.

Hoy contamos con un ecosistema que antes no existía, con más galerías, programas institucionales y una nueva generación de artistas que circula internacionalmente. Para capitalizar este crecimiento, el futuro requiere inversión de recursos humanos y económicos sostenida en el tiempo.


Stand de Galería Sur (Uruguay).
Stand de Galería Sur (Uruguay).

En este contexto, ¿qué debe tener en cuenta un artista uruguayo para impulsar su carrera?

—Primero, la excelencia en la obra: nada reemplaza el trabajo, la calidad y la autenticidad de la práctica artística. Segundo, entender el valor de la profesionalización: documentar bien su trabajo, armar un portfolio sólido, tener presencia física y digital. Y tercero, construir redes: conectarse con circuitos regionales e internacionales es vital.



Stand de Galería W (Uruguay).
Stand de Galería W (Uruguay).

Puntualizando en la región, Punta del Este es más que una ciudad: es un espacio clave para la escena del arte contemporáneo. ¿Cómo definirías a sus protagonistas y su rol en este ecosistema?

—La región de Punta del Este funciona como un cruce internacional único. Aquí convergen argentinos que alternan su vida entre Buenos Aires, Londres o París; peruanos que residen en Lima, Miami o Singapur; brasileños que van de Porto Alegre a Nueva York; uruguayos que circulan entre Punta del Este, Montevideo y Lima; austríacos instalados en José Ignacio; suizos en Córdoba; alemanes que regresan cada temporada. Es un público cosmopolita que, aún encontrándose en Uruguay, aporta una visión del mundo sofisticada y plural. Y, sin embargo, todas estas personas comparten al menos un gesto común: el aprecio por las cualidades uruguayas. Esa afinidad por la escala humana, la hospitalidad, la naturaleza, la calma y la autenticidad del Uruguay es lo que enraíza sus experiencias y las reúne en este territorio.


Los protagonistas de este ecosistema son justamente esos agentes híbridos: compradores que invierten, galeristas que proponen, artistas que exhiben, instituciones que programan. Su rol es decisivo porque permite que la región trascienda su imagen turística para consolidarse como un nodo cultural estratégico en la región.


Stand de Black Gallery (Uruguay).
Stand de Black Gallery (Uruguay).

¿Cuál fue el motivo detrás de que cada galería presente un solo artista por booth?

—La decisión responde a una filosofía curatorial: ofrecer al público la oportunidad de entrar en profundidad en el universo de un artista. En lugar de una feria abrumadora, preferimos un espacio que privilegie la concentración, la calidad y la posibilidad de diálogo entre obra, galería y visitante. Queríamos alejarnos del modelo tradicional de feria donde la saturación visual impide apreciar la obra en profundidad.


Al pedir que cada galería presente un statement, un único artista con un cuerpo de obra totalmente nuevo, concebido específicamente para ESTE ARTE, logramos tres cosas: visibilidad concreta para la galería y artista, coherencia en la propuesta de cada booth, y una experiencia más clara y significativa para el visitante.


Revisiones de portfolios en ESTE ARTE.
Revisiones de portfolios en ESTE ARTE.

¿Qué influencia tiene la composición del jurado en la identidad y el enfoque curatorial de ESTE ARTE?

—Cada uno de los miembros del jurado conoce ESTE ARTE desde sus inicios. Conocen la región de Punta del Este, son amantes del proyecto y, por eso, aportan su visión para que este tipo de actividades siga creciendo. Su participación no es solo evaluativa: apoyan con ideas, con mirada crítica y con entusiasmo. Esa cercanía fortalece la identidad de la feria, manteniendo un equilibrio entre la independencia de criterio y el compromiso con el desarrollo cultural de la región.


¿Qué rol cumple la plataforma digital durante la feria y cómo potencia la experiencia de los visitantes y el trabajo de las galerías?

—La plataforma digital es parte intrínseca de este arte. Permite a los visitantes preparar su recorrido, acceder a materiales adicionales, y continuar las conversaciones después del evento. Para las galerías, es un espacio más de visibilidad y de conexión con públicos internacionales que no siempre pueden viajar.


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¿Cómo se integran las performances y los proyectos en espacios públicos para expandir la presencia del arte más allá de los días de feria?

—ESTE ARTE es una filosofía de vida, una manera de habitar y comprender el mundo.

Desde el inicio nos propusimos trascender los muros de cada stand para sembrar la idea del arte en el imaginario colectivo. Queremos que el arte no se encierre, sino que circule, respire con la región y dialogue con las comunidades. Cada conferencia, cada performance, cada proyecto fuera del espacio expositivo, es una afirmación: el arte es parte de lo cotidiano. Su poder transformador no radica en la escala mastodóntica, sino en la capacidad de las experiencias de expandirse, arraigarse y permanecer en la memoria colectiva.

Creemos en un arte que se multiplica en gestos, que se expande más allá de las fronteras físicas y simbólicas, y que construye vínculos reales entre personas, territorios e ideas. En esta edición trabajaremos en colaboración con todas las organizaciones e instituciones activas en la región, para fomentar y capitalizar esos lazos ya establecidos. Ese es el espíritu de ESTE ARTE: transformar el presente y sembrar futuro.


Conversación con Frances Morris, Directora Emérita de la Tate Modern.
Conversación con Frances Morris, Directora Emérita de la Tate Modern.

¿Cuál es la proyección de sustentabilidad de tu proyecto y cómo ves el rol de las mujeres en él?

—La sustentabilidad tiene múltiples dimensiones: social, económica y ecológica. En ESTE ARTE trabajamos con criterios de producción responsable y, sobre todo, con una visión de largo plazo que trascienda coyunturas. La diversidad de miradas es esencial: no puede haber sustentabilidad en un mundo sostenido por una única perspectiva. Abrazar las diferencias y reconocer lo valioso de cada posición es lo que realmente fortalece al sistema.

En un contexto aún marcado por desigualdades, es clave visibilizar y fortalecer liderazgos femeninos. Creo en la acción afirmativa: durante años en ESTE ARTE pedimos a cada galería incluir al menos una artista mujer. Hoy ya no es necesario, porque la comunidad comprende su valor. Ese cambio cultural crea un mercado más inclusivo y, en consecuencia, más sustentable.


¿Qué perspectivas a nivel Latinoamérica tenés para el futuro del mercado del arte?

Veo una región con un enorme potencial. Existe una generación de artistas que dialoga de igual a igual con la escena internacional, instituciones que se están consolidando y un interés cada vez mayor por parte de coleccionistas globales. El gran desafío es fortalecer los circuitos locales para que el desarrollo no dependa únicamente de la exportación.

Para lograrlo, necesitamos más uniones, más sinergias y menos competencia entre nosotros; superar las divisiones económicas, sociales y culturales que fragmentan el ecosistema.


Solo desde la cooperación podremos proyectar la riqueza y la diversidad de la región en toda su magnitud. Mi ambición es contribuir a la creación de una red de ferias en la región, capaz de seguir construyendo un sistema del arte sostenible en lo económico, lo social y lo ecológico.

¿Qué estrategias creés necesarias para que la región exporte no solo obras y artistas, sino también curadores?

—Primero que nada, creo que es fundamental valorar lo que ya existe: a quienes trabajan en el ámbito, a los investigadores y académicos que han desarrollado conocimiento en el campo, a las instituciones que han logrado llevar adelante proyectos extraordinarios en condiciones muchas veces adversas, y a las galerías que sostienen el ecosistema artístico en la región.


Necesitamos invertir en nosotros mismos: en promoción y difusión, en proyectos curatoriales y editoriales que respalden la investigación, la crítica de arte y el trabajo curatorial, y que al mismo tiempo reconozcan y fortalezcan los códigos específicos de la región, contribuyendo a la mediación entre las prácticas locales y los circuitos globales.

Los curadores de nuestra región poseen una mirada única, producto de realidades históricas y sociales complejas, y esa perspectiva es profundamente valiosa para el mundo. Necesitamos multiplicar las plataformas y robustecer el apoyo público y privado, para que nuestras voces y proyectos puedan desplegarse plenamente en el ámbito internacional.


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¿Qué importancia tiene para vos el concepto de obra en el arte contemporáneo latinoamericano?

—En nuestra región, la obra posee un peso simbólico singular. No se reduce a un objeto estético: es, a la vez, testimonio, resistencia y memoria. Por ello, el concepto de obra en las Américas del Sur y del Caribe nunca es neutral; se encuentra siempre atravesado por capas de historia y de presente. Resulta fundamental sostener una constancia en el desarrollo de códigos propios, evitando caer en repeticiones o en la mera reproducción de modelos provenientes de otros contextos que no dialogan con nuestras especificidades. Las Américas del Sur y del Caribe son territorios de enorme riqueza: cada país y cada región despliegan singularidades culturales e históricas que deben ser reconocidas, valorizadas e impulsadas con seriedad y compromiso.


Por último, a nivel profesional, y más allá de ESTE ARTE, ¿en qué otros proyectos y programas estás trabajando actualmente?

—Además de dirigir ESTE ARTE, soy directora de la Fundación James Howell en Nueva York, con un enfoque en preservar y difundir su legado. También estoy profundamente comprometida con varias organizaciones. Formo parte del consejo directivo de ArtTable, la principal organización dedicada a promover el liderazgo de las mujeres en el sistema del arte en este país; del consejo directivo de Creative Capital, que apoya a artistas a través de financiamiento y programas de desarrollo profesional; y del consejo directivo de Independent Curators International (ICI), una plataforma que impulsa la colaboración global entre curadores y nuevas formas de intercambio cultural. Con ICI estamos organizando un workshop para curadores que tendrá lugar en Montevideo en marzo de 2026, con el objetivo de fortalecer redes profesionales y abrir nuevas oportunidades en la región.



Sitios y galerías mencionados

Creative Capital for Artists: https://creative-capital.org/

Independent Curators International (ICI): https://curatorsintl.org/

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